Acupuntura y Medicina China

Tradición milenaria para el tratamiento de cuerpo y mente



¿Qué es la medicina china?

La medicina china es un conjunto de sabidurías tradicionales de curación provenientes de China que se desarrolló desde el inicio de nuestra era hasta aproximadamente el 1.600 d.C. Se basa en que la energía vital (Qi) regula el equilibrio espiritual, emocional, mental y físico del cuerpo; afectado por las fuerzas complementarias del Yin y el Yang, y en que la enfermedad aparece cuando el flujo de energía es alterado.
Este tipo de medicina comprende la acupuntura y la moxibustión (aplicación de calor local), la fitoterapia (uso de hierbas), la dieta y el uso de nutrientes, el ejercicio físico, la meditación y los masajes, entre otros.


¿Qué es la acupuntura?

La acupuntura es una terapia que forma parte nuclear de la medicina china. Consiste en la inserción de finas agujas en distintos puntos de la piel y su manipulación con las manos, con calor o con estímulos eléctricos con el objetivo de regular el flujo de energía que recorre los denominados meridianos del cuerpo.
En la teoría de la salud de la medicina china, el equilibrio entre las fuerzas opuestas del Yin y el Yang y el mantenimiento del flujo de energía por los meridianos puede ser restablecido mediante la punción con agujas en puntos específicos que conectan las redes del flujo energético.
La acupuntura contemporánea, no obstante, no se reduce exclusivamente a las bases filosóficas de la medicina china sino que implementa conceptos de neurofisiología actual.


¿Para qué se utiliza la acupuntura?

La acupuntura se usa en el alivio del dolor, la mejora del bienestar y en el tratamiento de patologías agudas, crónicas y degenerativas. Sus efectos, no obstante, van más allá de la mera mejoría de los síntomas, ya que su objetivo es la regulación de la energía del cuerpo. Por ello, se utiliza para regular el metabolismo corporal (y por eso también puede ser útil la acupuntura para adelgazar) o regular el sistema nervioso (tanto es así que el 90% de los servicios de tratamiento del dolor del Reino Unido y el 70% de Alemania incluyen la acupuntura entre los tratamientos que dispensan).
Asimismo, la OMS, en 1979, publicó un listado de enfermedades como indicaciones de la acupuntura. En esta lista se incluían, entre otras:
- Enfermedades respiratorias como el asma bronquial, la sinusitis o las alergias.
- Enfermedades gastrointestinales como la gastritis crónica, el estreñimiento o el colon irritable.
- Enfermedades neurológicas como las migrañas, los dolores de cabeza, el síndrome de Menière, la neuralgia del trigémino o las secuelas de un ictus cerebral.
- Trastornos musculares y articulares como el dolor de ciática, el dolor de espalda, las artritis, las tendinitis, los esguinces, la tortícolis o incluso la fibromialgia.
- Enfermedades de los ojos como la miopía en los niños y la sequedad ocular en adultos.
- Trastornos cardiovasculares y circulatorios como las hemorroides o la hipertensión.
- Enfermedades de la piel como el eccema o la psoriasis.
- Trastornos ginecológicos como los dolores menstruales o para aumentar la fertilidad.
- Desórdenes psicosomáticos como el insomnio, la depresión, la ansiedad, el estrés o incluso como ayuda para dejar de fumar.


¿Cómo es una sesión de acupuntura?

Durante la primera visita, el acupuntor realiza una entrevista exhaustiva al paciente (motivo de la consulta, hábitos de vida, antecedentes personales, etc.) y hace una breve exploración para llegar al diagnóstico energético propio de la medicina china. Posteriormente, se colocan las agujas para estimular el flujo de energía por los meridianos, y se mantienen en el cuerpo del paciente entre 20 y 30 minutos mientras éste permanece relajado en la camilla.
En ocasiones, además de la propia acupuntura, se pueden incluir otras técnicas de la medicina china como las moxas (aplicación de calor local), las ventosas o la auriculoterapia (estimulación de puntos energéticos en las orejas).
Si es necesario, se reforzará el tratamiento aplicado con una terapia de soporte (auriculoterapia, fitoterapia o recomendaciones en la dieta, de ejercicios físicos u otros hábitos saludables) fuera de la consulta.
La primera visita suele durar alrededor de una hora o algo más. La frecuencia de las sesiones sucesivas va a depender de la evolución del paciente y de la intensidad y cronicidad de los síntomas. Lo más habitual es realizar las visitas (de unos 30 minutos de duración) una vez por semana y, a medida que el paciente mejora, espaciar las visitas gradualmente.


¿Son seguros los tratamientos con acupuntura?

Los estudios realizados presentan la acupuntura como un tratamiento de elevada seguridad, en el que pueden aparecer ocasionalmente eventos adversos menores como dolor, inflamación, hematoma o sangrado en el lugar de la inyección y que se limitan por sí solos en poco tiempo. Otras complicaciones como la sensación de desmayo, el síncope o la aparición de neumotórax son extremadamente infrecuentes, y responden a la sensibilidad particular del individuo o a una realización técnica por manos inexpertas.


¿Qué evidencia científica existe sobre la acupuntura?

La evidencia científica es la base actual para la toma de decisiones en la medicina contemporánea y, pese a que es básica para el desarrollo de la ciencia y la medicina, no debe inducir a despreciar la experiencia aportada por los miles de años de empirismo de la acupuntura. La ausencia de evidencia científica debe entenderse, a menudo, como un vacío en la investigación actual. El lento desarrollo de la evidencia en la acupuntura es debido a la necesidad de invertir una gran cantidad de recursos personales por parte de pequeños investigadores. No obstante, cada año que pasa aparecen más ensayos clínicos de calidad que van confirmando y avalando el uso de la acupuntura en distintas enfermedades. Por ejemplo, la lectura crítica de las revisiones sistemáticas publicadas hasta la fecha sugiere que la acupuntura es un tratamiento efectivo en el diferentes situaciones clínicas como en el alivio de la cefalea frecuente de tipo tensional episódica o crónica, los ataques de migraña, el alivio del dolor dental postoperatorio, el control de las náuseas y vómitos postoperatorios, o como técnica complementaria en caso de dolor lumbar crónico inespecífico.
Para otras áreas, la evidencia disponible se considera aún insuficiente para guiar la toma de decisiones clínicas, pero es muy prometedora en patologías como la fibromialgia, la artritis de rodilla, el insomnio, la epicondilitis, el dolor de espalda y las alteraciones de la articulación temporomandibular.
En otras situaciones como el dolor crónico, el dolor de cuello, el asma, la adicción a drogas, para dejar de fumar o para adelgazar, es necesaria una mayor inversión de recursos en ensayos clínicos de calidad para apoyar su uso.


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